"El príncipe Guillermo y la señorita Catherine Middleton han tomado más decisiones sobre la boda", anunció Clarence House, residencia oficial y oficina del príncipe Carlos y sus dos hijos, en el primero de una batería de anuncios en la red social Twitter.
La ceremonia se llevará a cabo a las 11H00 locales (10H00 GMT) de la mañana en el ya conocido escenario de la Abadía de Westminster, donde la novia llegará en automóvil tras un recorrido por el centro político de Londres que incluirá The Mall, Horse Guards Parade, Whitehall y Parliament Square.
El arzobispo de Canterbury, jefe espiritual de la Iglesia anglicana, será el encargado de unir en matrimonio al segundo en la línea de sucesión al trono y a su prometida, aunque la ceremonia será oficiada por el Deán del templo gótico, John Hall. El obispo de Londres, Richard Chartres, pronunciará el sermón.
Convertidos ya en marido y mujer, Guillermo y Kate efectuarán en carroza el recorrido nupcial hasta el palacio de Buckingham, residencia oficial de la reina Isabel II, pasando una vez más por Whitehall hasta la plaza de Trafalgar y luego por el Mall, donde deberían congregarse miles de británicos deseosos de compartir la alegría de la pareja en este día declarado oficialmente festivo.
Una vez allá, la reina ofrecerá una recepción para los recién casados y sus invitados, entre los que deberían estar representadas todas las casas reales.
Por la noche, el príncipe Carlos agasajará en el mismo palacio a los familiares y amigos de la joven pareja con "una cena privada, seguida de un baile", siempre según los 'twits" de Clarence House.
El príncipe Guillermo, de 28 años, y Kate, que el próximo domingo cumple 29, anunciaron a mediados de noviembre su compromiso tras ocho años de noviazgo.
Su boda, que será seguida por millones de telespectadores en todo el mundo, es la más importante que se celebra en el Reino Unido desde que los padres del novio, el príncipe Carlos y la hoy difunta princesa Diana, contrajeron matrimonio en la catedral de San Pablo en 1981.
Aunque se sabe que será menos fastuoso debido a la situación económica del país que obliga a los británicos a apretarse el cinturón, y que la familia real asumirá todos los gastos de la boda y de la luna de miel, con excepción de la seguridad que correrá a cargo del Estado, aún faltan por conocerse muchos detalles del enlace.
Entre los principales figuran el nombre del padrino, que podría ser el hermano menor de Guillermo, Enrique, y el del encargado del vestido de novia más esperado en años, que según los últimos rumores de prensa podría ser un joven diseñador local desconocido -aunque no por mucho tiempo- que trabaja en secreto entre los muros del palacio de Buckingham.

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