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domingo, 14 de julio de 2013

Alessandra Rampolla: ”Estoy cambiada, pero a la vez igualita”

Dio su primer beso a los 12 años y perdió la virginidad a los 16. Fue fácil arrancarle esta confesión a la sexóloga más famosa de Latinoamérica, pero entrar en otros detalles de su vida privada no lo fue tanto.

Esta boricua, de labios carnosos que habla desde hace 12 años de sexo con total apertura y naturalidad en televisión, es celosa de su intimidad y de los suyos. De sexo puede conversar sin tapujos, pero lo demás, lo más personal, se lo guarda para sí.
Tiene 39 años y se ve regia, pero lo cierto es que no lució igual todo el tiempo. Ella misma se ha encargado de cambiar de look y con respecto a su sobrepeso, este no siempre la acompañó. De niña y adolescente fue una muchacha promedio, de cabello ensortijado, siempre con esa maravillosa sonrisa que le ilumina todo el rostro.

En el colegio de monjas donde estudió le vigilaban hasta el largo de la falda, pero eso no impidió que ojeara con curiosidad los textos de biología que su hermana mayor se encargaba de explicarle con mayor detalle cuando entró a los 15 años.

Después de cuatro libros (el más reciente Juntos y revueltos, lo presentó a principios de año) y muchos programas de TV dedicados a hablar de sexo, Alessandra dio un giro y estrenó hace tres semanas el programa Quiero un cambio, que se emite por Utilísima en Argentina, Paraguay y Uruguay, y consiste en un ‘talk show’ en el que se habla de los problemas de la vida cotidiana. Ella misma nos confirmó que en breve el programa llegará a Bolivia.

Pero quizá el cambio más significativo en su vida hasta ahora fue divorciarse de John Hernández y haberse enamorado de un hombre 12 años menor que ella. ‘Bobby’ Connelly es un ingeniero de sonido con el que ya vive y quiere tener hijos.

Alessandra Rampolla nunca dejó de ser una mujer interesante, cuya esencia trasciende más allá de los 37 kilos que bajó.

Una infancia feliz
¿Fuiste como imaginamos, una niña despierta y curiosa? ¿Desde cuándo te interesó hablar de sexo?

Siempre fui alegre, amiguera, curiosa, tuve una infancia muy tranquila. Papi y mami trabajaban y crecí adorando a mis hermanos Carla (ahora es ginecóloga) y José Antonio (empresario). Yo fui el jamón del sándwich, la del medio, y recuerdo que desde que pude alcanzar el tocador usé el lápiz labial de mamá.
Fui además la niña musical, tocaba el piano y fui muy amiguera, estaba en todas las fiestas, era de mucha vida social.

Jamás pensé que iba a ser famosa, yo estudié sexología pensando en tener un consultorio, de hecho caí en la televisión por equivocación por hacerle un favor a una amiga. Le dije: “Voy (al programa), te doy la entrevista y pones mi número de teléfono para ver si hago clientela”. A partir de ese primer día la producción me ofreció ir todas las semanas y desde entonces nunca más dejé de estar en televisión.

Tiempo de cambio

Desde que viniste a Bolivia en 2010 han pasado muchas cosas en tu vida. Ya no sos pelinegra, te divorciaste y adelgazaste aún más ¿Todos estos cambios se fueron dando o los buscaste?


Por una parte están las cosas que van sucediendo y por otra, la intención propia de tomar las riendas de las situaciones que no andan bien. Soy siempre fiel a mí misma en busca de la felicidad.

A las partes de mi vida en las que no estoy siendo plenamente feliz busco cómo cambiarlas y hacerlas mejor la próxima. De eso se tratan los cambios que ustedes han visto. Soy una alumna atenta a las lecciones que me da la vida.



El primer cambio que ‘shockeó’ fue mi cirugía bariátrica, cuya principal motivación fueron mis deseos de maternidad. Después mi matrimonio no fue lo que esperábamos. Todavía sigo esperando para ser mamá, estoy enamorada de nuevo y estoy viviendo un excelente momento profesional.



Bajaste de peso y no escondiste los detalles cuando a la mayoría de las mujeres les cuesta reconocer que acudieron a la cirugía para estar más lindas...¿Siempre fuiste así?



Si mi experiencia puede ayudar a otras mujeres, ¿por qué no hablar? No soy de andar contando mis intimidades por ahí, pero este tema era algo serio; entonces, eso sí me pareció importante compartirlo.

Jamás voy a decir cuánto estoy pesando ahora (risas), eso no es problema de nadie más que mío. No me interesa provocar locura mental a las mujeres bolivianas con números de talla o los números que arroja la balanza.



Que cada una encuentre un punto en donde se sienta bien y ya está. Es importante que la gente sepa que yo sigo teniendo rollitos, celulitis y sigo sin tener un cuerpo perfecto porque nunca se trató de eso, de ponerme flaca para estar linda, se trataba de tener menos peso para tener mejor salud.

El amor

¿Tuvo la fama algo que ver con tu separación?
No, estoy segura de que la fama no tuvo nada que ver, tampoco hubo terceras personas. Fue un acuerdo, decidimos que no era lo que queríamos, sin bronca, sin peleas. Hasta el día de hoy nos llevamos bien como personas adultas que alguna vez se quisieron mucho.

¿Te costó aceptar una pareja menor que vos?
Me costó asimilar la idea. Nunca me había llamado la atención alguien menor y de repente apareció. Hoy, a mis 39 años, me doy cuenta de que aún hay cosas que tengo que aprender a manejar e ir ajustando. Es parte de mi proceso personal de crecimiento, de evolución y de cambio. Me parece lindo que otras personas sepan que soy experta en ciertos temas, pero en otros no.
Aparecen situaciones en la vida en las que no siempre es fácil y hay que luchar contra prejuicios e ideas erradas. Me di cuenta de que el prejuicio sí vivía en mí, eso fue una gran motivación para decir: “Voy a vivir mi vida”.

¿Él está inmerso en el mundo del espectáculo? ¿cómo hacen para estar juntos con tus viajes y proyectos?
Es productor musical, ingeniero de sonido, trabaja con muchas bandas de reggae, hace cine y televisión. Tiene que ver con la industria, pero no con mis proyectos. Para hacer que la relación funcione hemos tratado de arreglar las cosas de manera que no pase tanto tiempo sin vernos, nunca pasan más de dos semanas, en ocasiones es mi pareja la que va a mi encuentro.

¿Estás de acuerdo con que has cambiado mucho en el último tiempo?
Mi esencia es la misma, me siento de muchas maneras la misma y a la vez hubo experiencias que me cambiaron. Ahora estoy más cómoda en mi propia piel, más segura y feliz porque estoy viviendo lo que quiero vivir. Estoy cambiada, pero a la vez igualita.

CAMBIO DE PESO Y CAMBIO DE IMAGEN

“Mi relación con mi cuerpo siempre ha sido complicada porque está llena de aparentes contradicciones. La verdad es que no siempre me he sentido a gusto con mi cuerpo (¿de veras existen personas a quienes siempre les encanta su cuerpo?) ni con lo que este puede representar… pero he descubierto -y hace años tengo muy claro- que realmente esa incomodidad no tiene que ver específicamente con mi peso.

Entonces, para mí no pasa por ahí. Yo no siempre fui una chica obesa y sé lo que es mirarme y sentirme desde ambas perspectivas. La verdad es que me he sentido tanto ‘linda’ como ‘no tan linda’ estando gordita y también estando delgadita. Para mí, la belleza no se determina por la gordura y no me sentía mal presentándome con esa estética en la vida.

Cuando por fin llegó el momento de mirarme a mí misma desde la perspectiva de una posible maternidad, no me sentía a gusto tan siquiera considerando buscar un embarazo si no podía hacer de mi cuerpo el mejor vehículo posible para dar vida. Y mi cuerpo obeso ciertamente no lo era.

Me costó mucho darme cuenta de que el peso me estaba controlando a mí y que yo no me estaba sintiendo en control de mi propio cuerpo. Ya era hora para algo drástico, dramático y efectivo. Me sometí a la cirugía de bypass gástrico y me he mantenido habiendo bajado unos 37 kilos.

Me siento superbien estando en este peso. Tengo un cuerpo que ahora tiene la posibilidad de funcionar mucho mejor. Me siento más enérgica, más ágil… en cierta manera hasta rejuvenecida”.




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